Orden simultáneo

From Dictionary of World Literature
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por Ainhoa Gonzalez García, David López Seco, Guadalupe Lorenzo Otero, Diego Lozano López

Orden simultáneo (inglés: simultaneous order): influencia recíproca entre obras que no necesariamente tienen que ser contemporáneas, pérdida del sentido del tiempo histórico (fusión del pasado y del presente) y, al mismo tiempo, del sentido de la temporalidad presente.

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Definición Extensa

El orden simultáneo es la pérdida de la noción del tiempo "per se" (fusión del pasado y del presente). Según T. S. Eliot "este sentido histórico, sentido de lo temporal y lo atemporal, así como de lo atemporal y de lo temporal reunidos, es lo que hace tradicional a un escritor” (Eliot 1920: 19) Buscamos en poetas aquello que es único, exclusivo de su poesía, para destacarlo como lo mejor, cuando quizás lo mejor radica en lo que aparece en sus ancestros, por lo que resulta inmortal.

No se trata de arte como “tecné” sino que forma parte de un entrenamiento, un contacto con las obras clásicas. Las obras del pasado tienen algo que decirnos en el momento en que las leemos. El poeta no tiene la totalidad de su propio significado, sino que su significado viene de la apreciación de la relación con los que le precedieron. De este modo, el pasado es modificado por el presente y el presente es dirigido por el pasado.

El arte nunca mejora pero la materia del arte no es la misma en todos los casos. Por lo tanto, la aparición de una obra de arte afecta a cuantas obras de arte la precedieron. El orden ideal es modificado por la introducción de la nueva (de la efectivamente nueva) obra de arte. Para Eliot, el conjunto de las obras literarias conforma un sistema donde todo está interrelacionado. Cuando se incorpora una obra, se vuelve a rehacer el sistema.

Historia del concepto

En su ensayo Tradición y talento individual, Eliot hace una defensa de la tradición literaria occidental presentada en un momento en que corrientes de la vanguardia internacional como, por ejemplo, el dadaísmo, ponían en duda su relevancia artística. Se debe recurrir por ese motivo a los que nos precedieron pero, principalmente, a los clásicos pues son los que nunca "se agotan". Son precisamente los clásicos los que imitamos y los que, a su vez, permanecen a nuestro lado. Para Eliot esas obras y las contemporáneas existen simultáneamente y, a través de su lectura, los lectores contraen relaciones. Por lo tanto, cada vez que se publica una nueva obra, se alteran las relaciones existentes e incluso pueden establecer otras nuevas.

Jorge Luis Borges, en Kafka y sus precursores, parece dialogar con el concepto de "orden simultáneo" que propone Eliot y redefine el concepto de "precursor". Según Eliot "El sentido histórico hace escribir a un hombre, no meramente con su generación en la sangre, sino con la conciencia de que toda la literatura europea, y en ella la de su país, tiene un simultáneo existir y forma un orden que es también simultáneo... La aparición de una obra de arte afecta a cuantas obras de arte la precedieron. El orden ideal es modificado por la introducción de la nueva (de la efectivamente nueva) obra de arte. Ese orden es cabal antes de aparecer la obra nueva; para que esta no lo destruya, una alteración total es imprescindible, siquiera sea levísima. El pasado es modificado por el presente, el presente es dirigido por el pasado". Para Borges, "precursor" es alguien que pertenece a una familia de escritores determinada mediante un carácter, una idiosincrasia. La reseña de una obra crítica de Matthiessen acerca de T. S. Eliot, y una “Biografía sintética” del autor son las dos puertas por las que Borges introduce al poeta y crítico en el mundo de los lectores argentinos de la época, entre 1936 y 1937. Estos dos artículos de Borges sentaron el precedente de análisis, crítica y traducción que, apenas unos años más tarde, llevarán a su máxima expresión los poetas de la generación del ’40. El hecho de que, pese a la brevedad de las notas, ambas estén sustentadas teóricamente en conceptos propugnados por el autor difundido, demuestra que Borges conocía profundamente la obra de Eliot, y que su intención no era solo realizar una somera introducción al autor angloamericano, sino presentar sucintamente una obra tanto poética como crítica que forma, en su totalidad, un orden sistemático en sí misma y respecto de la misma tradición occidental de la que se nutre el propio Borges.

Por su parte, Harold Bloom presenta una concepción de la tradición que se diferencia de la de Eliot. Mientras que Eliot cree que el gran poeta es fiel a sus predecesores y evoluciona de manera concordante, Bloom en su obra Anxiety of Influence señala que los poetas se ven obstaculizados en su proceso creativo a través de la relación que mantienen con sus precursores. De este modo los contemporáneos perderían su originalidad.

Desarrollos

Eliot está retomando la idea romántica de genio. No se trata de arte como tecné sino que forma parte de un entrenamiento, un contacto con las obras clásicas. Las obras del pasado tienen algo que decirnos en el momento en que las leemos. Las mejores partes y más individuales son aquellas que se inspiran en la tradición. La individualidad es por tanto la absorción de la tradición. El concepto de tradición implica una historia concreta de escritores que leen y aprenden de sus predecesores.

T.S. Eliot está plenamente convencido de que el aspecto cultural sitúa al hombre dentro de la realidad histórica a la que pertenece, y contribuye al desarrollo de una nación. Conocer esta realidad supone conocer nuestra tradición y situarnos en nuestro contexto. Por lo tanto, el concepto "orden simultáneo" forma parte de la literatura mundial ya que, al romper con la temporalidad, está siempre presente lo clásico de tal modo que hay una convivencia que favorece el acercamiento entre naciones y la comparación entre distintas obras.

Para comprender el término "orden simultáneo" tenemos que tener en cuenta dos contextos de los que habla Eliot: tradición y talento individual. Podemos adoptar como argumento central el hecho de que el papel del poeta y de su obra solamente pueden valorarse con la tradición. Por lo tanto el concepto tradicional de individual es este: el escritor se asemeja menos a los demás. Por el contrario, Eliot nos dice que la individualidad se refleja en aquellas partes de la obra en las cuales los poetas muertos, sus ancestros, confirman su individualidad más vigorosamente. La individualidad existe cuando en la obra del poeta están presentes otros autores.

El autor debe reflejar en su obra, la influencia de toda la literatura anterior a la suya y al mismo tiempo, mostrar su entorno o ambiente contemporáneo. Según Eliot, la grandeza o individualidad de un autor no surge a partir de su separación de las características de la literatura anterior a él ,sino que emerge en las partes de su obra donde se aprecia una mayor individualidad, que son aquellas en las que los poetas muertos, sus antepasados, afirman su inmortalidad más vigorosamente. Esta fidelidad a la tradición, no implica que el autor no pueda dar cabida a la novedad en un acto de entrega a repetición, sino que solo se llega a algo novedoso siguiendo la tradición. Según los ensayos de Eliot, cuando un autor se dedica a crear una nueva obra, se da cuenta de la existencia de un "orden estético" preestablecido por el paso de toda la literatura hasta sus días y de que cualquier nuevo trabajo va a alterar esa cohesión y orden literario, debido a que esta nueva obra producirá un cambio que alterará la concepción y la forma en que la gente verá todas esas obras anteriores a esta última creación.

Eliot cree que todo lo anteriormente mencionado conduce a la llamada "teoría Impersonal", la cual trata de explicar que el autor maduro es visto como un medio a través del cual pasa/ se canaliza la tradición de forma elaborada. El autor no expresa su unidad con su alma a través del arte, él no es más que un simple medio. Todo autor, al comenzar a escribir una obra, se está involucrando de forma sumisa en la creación de un gran orden de la tradición. Eliot, como ya pudimos apreciar, considera al autor como un medio que, siendo como un "catalizador de arte", provoca una reacción. En función de la intensidad de esta, el arte que surgirá de ese autor será de mayor o menor calidad.


Ejemplificación

La idea de Eliot es que las obras existen simultáneamente y, a través de la participación de los lectores, contraen relaciones. Se puede tener una perspectiva histórica, saber que el Ulises de Homero viene antes que el de Joyce. Lo que Eliot quiere decir es que en este momento, para el lector, la Odisea de Homero y el Ulises de Joyce existen simultáneamente y por lo tanto se puede hacer una lectura desde Homero hasta Joyce y desde Joyce hasta Homero. Para Eliot el conjunto de las obras literarias conforma un sistema donde todo está interrelacionado. Cuando se incorpora una obra se vuelve a rehacer el sistema. Desde el momento en el que Homero escribe, no se puede evitar leerlo. Es una existencia simultánea. Además de este ejemplo que Eliot pone de manifiesto en su ensayo, pondremos a continuación dos ejemplos para una mejor comprensión de esta idea:

Walcott reescribe toda esa tradición. Concibe la historia de Homero pero en el Caribe. Se tuvo que acomodar con respecto a esta tradición. Al crear una nueva obra, esta reescribe esa tradición y le da un nuevo significado. De ahí que sea lo pasado del pasado, pero también de su presente. Kafka y sus precursores: no se puede evitar leer a Kafka a través de los escritores posteriores. Estos, aunque no desde el punto de vista histórico, hacen ver distintas visiones de Kafka desde la perspectiva de la lectura.


Voces relacionadas

tradición; talento individual; correlato objetivo; mente de Europa; literatura clásica; teoría impersonal; literatura comparada; literatura mundial.


Bibliografía

  • Eliot, T.S. 1920. "La tradición y el talento individual", Faber and Faber Limited, pp. 17-23
  • Pellejero, Eduardo. 1986. "Borges y Kafka: la alegría de la influencia", Philologia hispalensis/Universidad de Sevilla, pp. 7-16
  • De Castro, Juan E. 2007. "De Eliot a Borges: tradición y periferia", Iberoamericana/Vervuert, pp. 7-18
  • Pellejero, Eduardo. 2002. "J.L. Borges: Los precursores de Kafka. Por una historiografía literaria no historicista", Philosophica(Lisboa), pp. 185-202
  • Peláez Cedrés, Álvaro J. 2008. "Tres precursores de Kafka: Hawthorne, Melville, James", Juan Pablos/UAM-Cuajimalpa, pp. 34-39