Lengua(s) de cultura

From Dictionary of World Literature
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por Ángel Iglesias, Luigi Alcalá-Galiano Pareja, Sergio Barral Roo

Lengua(s) de cultura (gallego: lingua da cultura; inglés: language culture; alemán: reine Sprache): cada uno de los modos de expresión, tanto escritos como orales, empleados para facilitar la comunicación de un determinado conocimiento.

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Definición extensa

Pese a compartir rasgos con literatura nacional o literatura vernácula, lo que diferencia a una lengua de cultura es que no se circunscribe al ámbito literario (del mismo modo que cultura es una categoría que excede a literatura). Este rasgo, también compartido con literatura cosmopolita nos lleva a coincidir con Beecroft (World Literature without a Hyphen. Towards a Typology of Literary Systems) cuando dice que “la más importante [de las normas que definen literatura cosmopolita] puede ser que esté escrito en una lengua dominante”.

Se trata de una lengua compleja que debe servir como “lengua vehicular que restaure fracturas lingüísticas” (Eco 1994: 288); al mantener siempre una posición de preeminencia resulta ideal tanto para la circulación como para la traducción (Highet 1978: 29), porque “solo las grandes lenguas pueden emplearse para los fines más elevados de la comunicación de las ideas y de difusión de los conocimientos (…)” (Highet 1978: 30).

Historia del concepto

El término lengua de cultura, aparece en el texto de Gilbert Highet, La tradición clásica influencias griegas y romanas en la literatura occidental, sin embargo no encontramos en el desarrollo del texto nada que lo definiera.

La búsqueda de una lengua de cultura no es algo reciente, ya en el año 1774, Francesco Soave en su Riflessione intorno all´istituzione di una lingua universale nos dice que “no me atreveré nunca a aconsejaros que secundéis la extraña idea, que habéis alumbrado, de soñar con una lengua universal”.

Si bien su origen es espontáneo, su desarrollo está muy ligado a las circunstancias del momento (espaciales, temporales, etc): la desintegración del mundo romano actuó en detrimento de la extensión del latín como lengua de cultura. Del mismo modo que la extensión del capitalismo ha hecho del inglés la última lengua de cultura.

Desarrollo

Algunas de las características de una lengua de cultura pueden ser:

  • ha de pasar, al menos durante una parte de su vida útil, por un proceso de revisión y evolución (como el latín hasta lograr la manejabilidad que alcanzó en la Edad Media).
  • no es que tenga que estar escrita en la lengua más relevante del momento (como podemos leer en literatura cosmopolita); es que es precisamente esa lengua relevante. Tal es el caso del latín de la Edad Media. Hoy día, sin embargo, este centro de gravedad ha variado y tenemos como lengua de cultura el inglés moderno.
  • no tiene límites geográficos ni es necesario trazarlos. Si bien el ámbito geográfico de desarrollo de una lengua de cultura ha sido hasta la fecha actual Europa, propietaria de una herencia que la “ha convertido en un mundo de riqueza excepcional, de extraordinaria creatividad en su unidad y diversidad” (Eco 1994: Prefacio).
  • es una lengua compartida por hablantes que, sin poseer la misma lengua materna, tienen en común intereses de tipo cultural, literario, económico, social, de comunicación, etc.
  • procura hacer de la cultura “un sistema planetario” (cfr Moretti 2000: 65) y es, al mismo tiempo la actualidad de la cultura y la cristalización del saber de generaciones.

Pondremos de relieve dos lenguas que han tenido mucha importancia en la historia (de la literatura): el latín y el inglés.

Durante la época en que el imperio romano dominó todo el orbe conocido (concretamente durante el proceso de romanización), pero sobre todo en la Edad Media, resulta casi superfluo decir que la lengua de cultura por excelencia era el latín . En estos momentos, el latín era una lengua viva, una lengua internacional. Delimitando el latín al que nos referimos hemos de decir que no es el derivado directo del latín vulgar que se hablaba en los barrios bajos de Roma. En realidad, esos descendientes son las modernas lenguas romances.

Por contra, el latín como lengua de cultura emanó del latín clásico. Algunos de los motivos que contribuyeron a la preeminencia del latín sobre las demás lenguas y dialectos son su mayor riqueza y flexibilidad, su refinamiento, los distintos matices que podía alcanzar o la enorme extensión de superficie en la que se hablaba. De modo que “si un filósofo medieval quería escribir un libro” solo el latín podía “suministrarle”, además de lectores “palabras y esquemas verbales suficientes” (Highet 1978: 29).

Algo parecido ocurre cuando extrapolamos este asunto al presente, estudiando la cuestión entre el inglés y el elevado número de variedades dialectales del mundo.

Voces relacionadas

literatura global; literatura nacional; circulación literaria; literatura vernácula; literatura cosmopolita.

Bibliografía

  • Beecroft, Alexander. «Literatura mundial y literatura-mundo». New Left Review 3 (2000): 65-76.
  • Boroditsky, L. (2011). How language shapes thought. Scientific American, February 2011.
  • Boroditsky, L. (2010). Lost in Translation. Wall Street Journal. July 24, 2010.
  • Boroditsky, L. (2009). How does our language shape the way we think? In Brockman (Ed.) What's Next? Dispatches on the Future of Science. Vintage Press.
  • Eco, Umberto. 1994. La búsqueda de la lengua perfecta. Barcelona: Editorial Crítica.
  • Highet, Gilbert. «Introducción». En La tradición clásica: influencias griegas y romanas en la literatura occidental, trad Antonio Alatorre, 1: 11-31. México: Fondo de Cultura Ecomómica, 1978. Original inglés de 1949.
  • Moretti, Franco. «Conjeturas sobre la literatura mundial». New Left Review 3 (2000): 65-76.